ESA BATATA QUE MATA

Por: Juan López Bauza





En el año 1881, a cuatro meses de ser elegido presidente de los Estados Unidos, un “batatero político” enloquecido, es decir, un politiquero de baja categoría que trabajó en las campañas electorales con la promesa de un puesto en el gobierno, mató de dos tiros a James Garfield. A partir de la presidencia de Andrew Jackson en 1829, el sistema bipartidista establecido en ese país comenzó a funcionar según la política del “saqueo corresponde al victorioso”. Desde entonces y hasta la muerte de Garfield, el gobierno federal funcionó según “el sistema de saqueo”, basado en sobornos, prebendas, amistades, promesas y alianzas partidistas.

Esta situación se fue agravando a través de los años hasta hacer el sistema federal de gobierno uno casi inútil e ineficaz, que solo respondía al partidismo y la politiquería. El presidente Hayes intentó reformar el gobierno y establecer un sistema de servicio público profesional que pusiera fin al “sistema de saqueo”, pero por supuesto los políticos se opusieron y no hubo ningún avance. No fue hasta que ese sistema partidista corrupto tuvo por consecuencia la muerte de un presidente que se hizo algo al respecto.

El nuevo presidente, Chester Arthur, pese a ser uno de los más notorios traqueteros y vendedores de influencia de su tiempo, comprendió que aquel sistema no podía sostener a una gran nación, por lo que en 1883 se aprueba la Ley Pendleton, que es el comienzo de la profesionalización del servicio civil federal de los Estados Unidos.

Puerto Rico todavía está encajado en el “sistema de saqueo” que ocurre hoy en día y que se estableció final y descaradamente como algo abierto con la frase “banquete total”. El requeté conocido “batateo”, los famosos “ñames con corbata”, las aceptadas frases “balance ideológico del Tribunal Supremo”, la existencia misma del Fiscal Especial Independiente, son todas aceptaciones e intentos por normalizar un sistema de gobierno en el que todo funciona según la politiquería.

Despolitizar el servicio público, despolitizar los tribunales y la fiscalía, establecer el estricto sistema de mérito mediante una escuela de servicio público, y revertir el estatuto de legislador al de legislador ciudadano, en un sistema administrativo monocameral que ataje los sobornos, las prebendas y el cabildeo, son cambios híper ultra mega necesarios para nuestro futuro que JAMÁS LOS LLEVARÁN A CABO LOS PRESENTES POLÍTICOS NI LOS PARTIDOS ACTUALES QUE VIVEN DEL “SISTEMA DE SAQUEO/BANQUETE TOTAL”.

La soberanía, por sí sola, no es garantía de éxito. Para que un Puerto Rico soberano tenga opción de éxito económico y social es indispensable que dejemos atrás el sistema de “banquete total” y establezcamos una carrera profesional de servicio público mediante educación formal, exámenes y méritos, así como carreras profesionales para jueces y fiscales, ajenas a los nombramientos políticos y sometidas al mismo sistema de examinación y mérito.

En los Estados Unidos un presidente tuvo morir para los políticos darse cuenta que el “sistema de batateo”, el “sistema de saqueo” que llamaban ellos, era contrario a las aspiraciones y posibilidades de éxito de la nación entera. En Puerto Rico, cuando redactemos la constitución soberana, estableceremos un sistema de servicio público y de justicia que sea inmune al “saqueo” y a esa “batata que mata” y que nos ha traído hasta aquí. Es indispensable que hagamos esto si queremos tener una opción de éxito como país en el futuro.


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